"CENTRO DE ARTE DE LA AAA

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NUESTROS ARTISTAS:JULIO ESCRIBANO(fotografía de nuestra sede)

lunes, 20 de junio de 2016

LAS ABSTRACCIONES DE POBLADOR VISTAS POR RAMÓN RODRÍGUEZ

RAMÓN RODRÍGUEZ

   Con motivo de la exposición “MIS ABSTRACIONES”,  en la que nuestro querido presidente JUAN ANTONIO POBLADOR, presentó en el Ateneo de Alicante una muestra de  veinticinco de sus últimas obras, en las que da un sesgo distinto y experimental  a su pintura, nuestro compañero RAMÓN RODRÍGUEZ, maestro del dibujo y de la palabra, nos leyó un escrito sobre la pintura de POBLADOR, que por su belleza literaria y por su original visión interpretativa de lo que vió en ella merece ser dado a conocer para  todos los que asistieron a la inauguración de la exposición y a los muchos que pasaron por las multitudinarias “visitas guiadas” en las que POBLADOR dio la suya como creador y maestro de una técnica novedosa que causó sensación entre los que asistieron a las visitas.
Carlos Bermejo
 LA VIDA ES UN SUEÑO
Hace unos días volví a visitar la exposición en el Ateneo de Alicante de nuestro presidente y amigo Juan Antonio Poblador. Mejor diría, la visita al jardín de los sueños y la fantasía de Juan Antonio.
En cierta ocasión dijo Valle-Inclán al pintor Julio Romero de Torres, de quien era devoto admirador: “NADA ES COMO ES, SINO COMO SE RECUERDA”. Y es que la pintura debe ser la verdad vista a través del recuerdo y recuerdos de la imaginación son al fin y al cabo, este conjunto de obras que nuestro amigo presenta.
No puedo evitar al contemplar detenidamente cada uno de sus cuadros la escenificación del auto sacramental  calderoniano de LA VIDA ES SUEÑO, la lucha de los cuatro elementos de la naturaleza por la posesión de la corona del poder que finalmente vence la criatura divina del hombre.
Diríase al ver por primera ver estas atracciones pictóricas de Poblador, que el caos ha invadido su obra en un aparente BIG BANG de colores, equilibrado por una hábil disposición de silueta y figuras realistas que humanizan todos sus cuadros.
Como decía, EL FUEGO, LA TIERRA, EL AIRE Y EL AGUA se muestran en ese torbellino colorístico que brotó de su paleta, que dando juego al azar sugirió mil formas al uso de los pigmentos que Juan Antonio aprovechó para la inclusión de siluetas que poetizan su trabajo.
Rojos violentos, como un hálito de infierno donde figuras huyen de prisiones fiscales, entre lenguas de fuegos y acantilados que nos hacen pensar en la presencia de Prometeo y Vulcano en un aire abrasador. Excursionistas que trepan por cuestas imposibles de la madre TIERRA; figuras ingrávidas por un cielo de extrañas texturas.
Gráciles muchachas con sombrillas entre carrizales y charcas que reflejan su alma evanescente en tranquilas aguas…
Cada cuadro, amigo Poblador, es un canto de lira. Podemos imaginar a Alfonsina Storni surgiendo del mar entre fondos de algas y corales, como buscando en ese mundo azul la luz del sol y convertida en audaz surfista batiéndose en la cresta de las olas de un mar tempestuoso que marca un contrapunto dinámico frente a la quietud y misterio de las profundidades marinas.
Un banco con unos viejos y la nota pintoresca de un perro, como detenido el reloj del tiempo, contemplando absorto una suerte de aurora boreal en un aire que puede palparse en esa hora de la eternidad.
Notas de humor, ternura y guiños cinematográficos con imágenes de borrachines con bufandas al viento caminando por un suelo impregnado de vino y una bóveda de cielo caótico. Woody Allen y Chaplin se acoplan en unos fondos increíbles junto al rostro de un “Teen-ager” escapado de WEST SIDE STORY que, encendiendo un cigarrillo nos mira provocativamente.
Numerosas figuras que añaden a arabescos, manchas, fusiones de color, un soplo de vida como por último esa familia que unida permanece unida, dirigiéndose en un imaginario crepúsculo hacia un horizonte de paz, felicidad y sosiego, huyendo de esta cárcel de la vida que nos oprime…
Volví a pisar la calle de Las Navas, con una extraña sensación de calma de espíritu y pensando que es cierto lo de “TODO ES SEGÚN SE RECUERDA”…
Gracias, maestro, por esos momentos de ensueño.

RAMÓN RODRÍGUEZ